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SACERDOTE PARA SIEMPRE…

 

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Mi Señor Todopoderoso y humilde, Hijo de la Virgen Concebida sin mancha. El más bello, el más rico, el más poderoso.                                                                       El más perfecto y cumplido de todos los amantes. Mi salvador y mi dueño.        

Te suplico santifiques al Santo Padre, a todos los sacerdotes y seminaristas del mundo. Apártalos de las tentaciones, y líbralos del maligno, del mundo, de la carne, y cuando los lobos de los sentidos los asalten, ¡Sálvalos por medio de María! Mi Señor de misericordia infinita danos muchas familias santas cuyos frutos sean muchos sacerdotes santos…                                                      

Virgen María, Reina de los sacerdotes, junto con tu Divino Esposo, el Espíritu Santo ¡Transfórmalos a todos en tu Hijo Jesús! Amén.

SALMO 109, 1-5. 7
El Mesías, Rey y Sacerdote

Oráculo del Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente, por eso levantará la cabeza.

 

 

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Tu, Dios nuestro, juraste establecer a tu Hijo sacerdote eterno según el orden de Melquisedec; y éste, llegado a la perfección, es causa de salvación para todos los que le obedecen. Aviva en nosotros, partícipes del sacerdocio de Cristo, la seguridad de entrar en el santuario, donde nuestros enemigos -el pecado y la muerte- serán puestos por estrado de tus pies. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.                                                              Ángel Aparicio y José Cristo Rey García

 

Acto de Confianza en Dios  de San Claudio de la Colombiere:  ; duda, una de sus oraciones más bellas.  Es la conclusión          del

Esta es, sin duda, una de sus oraciones más bellas. Es la conclusión del discurso 682, que trata precisamente de la confianza en Dios.

Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre todos los que en Vos esperan y de que nada puede faltar a quien de Vos aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Vos todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré; porque Tú ¡Oh Señor! Y sólo Tú, has asegurado mi esperanza.

Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; yo mismo puedo perder vuestra gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz.

Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque Tú, Señor, solo Tú, has asegurado mi esperanza.

A nadie engañó esta confianza. Ninguno de los que han esperado en el Señor ha quedado frustrado en su confianza.

Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de Vos ¡oh Dios mío! Es de Quien lo espero. En Ti esperé , Señor, y jamás seré confundido.

Bien conozco ¡ah! Demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuanto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza.

En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de Vos y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de Vos. Así, espero que me sostendréis en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortaleceréis contra los más violentos asaltos y que haréis triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amaréis siempre y que yo os amaré sin interrupción ; y para llevar de una vez toda mi esperanza tan lejos como puedo llevarla, os espero a Vos mismo de Vos mismo ¡oh Creador mío! Para el tiempo y para la eternidad. Así sea.de

Lluvia de Bendiciones para Ti.

Un Poco de Recuerdos…

 

 

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Hay que recordar la curación milagrosa que Nuestra Señora de las Victorias concedió a Teresita cuando todavía era niña. “De repente, dice Teresita ,la Santísima Virgen me pareció hermosa, tan hermosa, que nunca había visto nada más bello. Su rostro respiraba bondad y ternura inefables. Pero lo que me llegó hasta el fundo del alma fue la encantadora sonrisa de la Santísima Virgen. En aquel momento, todas mis penas se desvanecieron”.

Este acontecimiento está al principio de la devoción mariana de Teresita, sencilla como ella, totalmente confiada y llena de veneración.

Tenía también una especial devoción a una estampita de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. En su terrible agonía manifestaba: “¡Oh Dios mío, oh Dulce Virgen María, venid en mi socorro !”

Un año después de la maravillosa sonrisa de María, escribió esta oración:

“Querida Virgencita, haz que su Teresita no se atormente nunca más”. Pidamos a menudo la gracia de la paz interior, Dios es un Dios de paz. El diablo es un eternamente atormentado. Si sufrimos algo, sepamos sufrir sin atormentarnos, sin perder la paz interior, la cual acompaña siempre la cruz aceptada. Hay que refugiarse en el Corazón de María que es, decía Teresita, “la única fortaleza de la que el enemigo no nos puede expulsar”.

Escribe también este cántico: 

Viniste a sonreírme de mi vida en la aurora, ¡Sonríeme en la tarde…, que ya va oscureciendo…!

No temo el resplandor de tu gloria suprema, he sufrido contigo, y ahora yo deseo cantar en tus rodillas, María, por qué te amo,

¡Y, repetir por siempre que soy tu hija…

Y deja plasmado al dorso de la estampita de Nuestra Señora de las Victorias, su última y audaz oración a Nuestra Señora: “¡Oh María, si yo fuera la Reina del cielo y vos fueseis Teresa, quisiera ser Teresa a fin de que vos fueseis la Reina del cielo!”.

Desde aquel día la imagen será conocida y recordada como la «Virgen de la Sonrisa» y muchos fieles y devotos de Santa Teresita acudirán a ella para obtener de Dios la gracia de la alegría.

Novena a la Virgen de la Sonrisa: Especialmente destinada para ayudar a rezar a quienes se sienten afligidos y agobiados por tristeza, depresión o alguna enfermedad física, emocional o espiritual o para interceder por quienes las que padecen.

Puedes encontrarla en : www. lluviaderosas.com

Por mediación de Teresita roguemos tener siempre en esta vida y aún en el último suspiro, una sincera y profunda devoción a la Santísima Virgen María, Madre de nuestro Señor Jesucristo, Madre de la Iglesia, y Madre nuestra.

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

 

Ruega por Nosotros… Santa Rosa de Lima

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                                                                                                                  Isabel Flores nació en Lima, Perú, en el año 1586. Fue apodada de Rosa por la belleza de su rostro. Fue la primera santa del continente americano y se destacó en especial por su intensa vida de oración y penitencia. Experimentó muchas dificultades en su vida y, frente a ellos, mantuve una extraordinaria serenidad, imitando a Cristo pobre y crucificado. Pedimos su intercesión para que seamos fieles a la voluntad de Dios!

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BIOGRAFÍA:  SL09CenterSanta Rosa de Lima nació el 30 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Su nombre original fue Isabel Flores de Oliva. Era una de los trece hijos habidos en el matrimonio de Gaspar Flores, arcabucero de la guardia virreinal, natural de San Juan de Puerto Rico, con la limeña María de Oliva. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima, siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.

En compañía de sus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives, en la cuenca del Chillón, cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa Rosa de Lima han retenido fijamente el hecho de que en ese pueblo, que era doctrina de frailes mercedarios, la joven recibió en 1597 el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción.

Ocupándose de la «etapa oscura» en la biografía de Santa Rosa de Lima, que corresponde precisamente a sus años de infancia y adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores-Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la producción colonial. Probablemente, esa vivencia (la visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de quienes irían a creer en su virtud.

A Santa Rosa de  Lima le tocó vivir en Lima un ambiente de efervescencia religiosa, una época en que abundaban  las atribuciones de milagros, curaciones y todo tipo de maravillas por parte de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y calidad de vida cristianas. Alrededor de sesenta personas fallecieron en «olor de santidad» en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. De aquí se originó por cierto una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento.

A Santa Rosa  le atraía con singular fuerza el modelo de la dominica Catalina de Siena (santa toscana del siglo XIV), y esto la decidió a cambiar el sayal franciscano por el hábito blanco de terciaria de la Orden de Predicadores, aparentemente desde 1606. Se afirma que estaba bien dotada para las labores de costura, con las cuales ayudaba a sostener el presupuesto familiar, pero fueron muy contadas las personas con quienes Rosa llegó a tener alguna intimidad. En su círculo más estrecho se hallaban mujeres virtuosas como doña Luisa Melgarejo y su grupo de «beatas», junto con amigos de la casa paterna y allegados al hogar del contador Gonzalo de la Maza.

Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien compartió las más secretas minucias de su relación con Dios.

Dichos consejeros espirituales ejercieron profunda influencia sobre Rosa y resultaron cómplices de sus delirios, visiones y tormentos. No sorprende desde luego que María de Oliva abominase de la cohorte de sacerdotes que rodeaban a su piadosa hija, porque estaba segura de que los rigores que ella se imponía eran «por ser de este parecer, ignorante credulidad y juicio algunos confesores», según recuerda un contemporáneo. La conducta estereotipada de Santa Rosa de Lima se hace más evidente aún cuando se repara en que por orden de sus confesores anotó las diversas mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel titulado Escala espiritual. No se conoce mucho acerca de las lecturas de Santa Rosa, aunque es sabido que encontró inspiración en las obras teológicas de fray Luis de Granada.

Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, labró una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía con fruición a orar y a hacer penitencia. Posteriormente, en marzo de 1617, celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo en señal de unión perpetua.

Con todo acierto, Rosa había predicho que su vida terminaría en la casa de su bienhechor y confidente Gonzalo de la Maza (contador del tribunal de la Santa Cruzada), a la cual se trasladó a residir en los últimos cuatro o cinco años de su vida. Por esto solicitó a doña María de Uzátegui, la madrileña esposa del contador, que fuese ella quien la amortajase. En torno a su lecho de agonía se situó el matrimonio de la Maza-Uzátegui con sus dos hijas, doña Micaela y doña Andrea, y una de sus discípulas más próximas, Luisa Daza, a quien Santa Rosa de Lima pidió que entonase una canción con acompañamiento de vihuela. Así entregó la virgen limeña su alma a Dios, afectada por una aguda hemiplejía, el 24 de agosto de 1617, en las primeras horas de la madrugada.

El mismo día de su muerte, por la tarde, se efectuó el traslado del cadáver de Santa Rosa al convento grande de los dominicos, llamado de Nuestra Señora del Rosario. Una abigarrada muchedumbre colmó las calzadas, balcones y azoteas en las nueve cuadras que separan la calle del Capón (donde se encontraba la residencia de Gonzalo de la Maza) de dicho templo. Al día siguiente, 25 de agosto, hubo una misa de cuerpo presente oficiada por don Pedro de Valencia, obispo electo de La Paz, y luego se procedió sigilosamente a enterrar los restos de la santa en una sala del convento, sin toque de campanas ni ceremonia alguna, para evitar la aglomeración de fieles y curiosos.

El proceso que condujo a la beatificación y canonización de Rosa empezó casi de inmediato, con la información de testigos promovida en 1617-1618 por el arzobispo de Lima, Bartolomé Lobo Guerrero. Tras un largo procedimiento, Clemente X la canonizó en 1671. Desde un punto de vista histórico, Santa Rosa de Lima sobresale por ser la primera santa de América. Actualmente es patrona de Lima, América, Filipinas e Indias Orientales.

SL09CenterSUS PENITENCIAS: Es difícil encontrar en América otro caso de mujer que haya hecho mayores penitencias. No las vamos a describir todas aquí porque muchas de ellas no son para imitar. Pero sí tenemos que decir que lo primero que se propuso mortificar fue su orgullo, su amor propio, su deseo de aparecer y de ser admirada y conocida. Y en ella, como en todas las cenicientas del mundo se ha cumplido lo que dijo Jesús: «quien se humilla será enaltecido». Una segunda penitencia de Rosa de lima fue la de los alimentos. Su ayuno era casi continuo. Y su abstinencia de carnes era perpetua. Comía lo mínimo necesario para no desfallecer de debilidad. Aún los días de mayores calores, no tomaba bebidas refrescantes de ninguna clase, y aunque a veces la sed la atormentaba, le bastaba mirar el crucifijo y recordar la sed de Jesús en la cruz, para tener valor y seguir aguantando su sed, por amor a Dios.

Dormía sobre duras tablas, con un palo por almohada. Alguna vez que le empezaron a llegar deseos de cambiar sus tablas por un colchón y una almohada, miró al crucifijo y le pareció que Jesús le decía: «Mi cruz, era mucho más cruel que todo esto». Y desde ese día nunca más volvió a pensar en buscar un lecho más cómodo.

SL09CenterSUS DOLORES: Distintas enfermedades la atacaron por mucho tiempo. Cuando algunas personas la criticaban por sus demasiadas penitencias, les respondía: «Si ustedes supieran lo hermosa que es un alma sin pecado, estarían dispuestos a sufrir cualquier martirio con tal de mantener el alma en gracia de Dios». Y ella sí que los sufrió. En sus últimos meses exclamaba: «Nunca pensé que una persona tuviera que sufrir tanto, tanto como lo que yo estoy sufriendo. Pero Jesucristo me concede valor para soportarlo todo.» Los últimos años vivía continuamente en un ambiente de oración mística, con la mente casi ya más en el cielo que en la tierra. Su oración y sus sacrificios y penitencias conseguían numerosas conversiones de pecadores, y aumento de fervor en muchos religiosos y sacerdotes. En la ciudad de Lima había ya una convicción general de que esta muchacha era una verdadera santa.

Santa Rosa de Lima es venerada por:

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia Vocación religiosa: Tuvo mucha fe en Dios, Jesús y la Virgen María. A los 20 años ingresó a la orden de Santo Domingo.

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia Amor al prójimo: Lo demostró ayudando a los enfermos y pidiendo a Dios por los que más sufrían.

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia Amor a la naturaleza: Defendía a los animales, como lo demuestran las tradiciones de Los mosquitos y el Gallito de Santa Rosa de Lima.

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia Trabajo: Hilaba y bordaba ropas para ayudar en la economía de su familia.  4. Sencillez: Siempre fue ajena a las vanidades y lujos.

Se le atribuyen muchos milagros. Entre los más conocidos :

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia Curación de enfermos con la ayuda de una imagen de Jesús, a quien llamaba «Niño Doctorcito».

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia  Protección de Lima cuando la ciudad fue amenazada por el pirata holandés Joris Spilbergen (Spitberg).

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia  Matrimonio místico con Jesús, en el Convento de Santo Domingo.

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia Cuenta la tradición que las primeras rosas de Lima brotaron repentinamente en el jardín de su casa.

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia  Santa Rosa tenía un gallo que parecía enfermo y no cantaba. Al enterarse que su madre lo quería cocinar la santa le dijo. «Pollito mío, canta de prisa, pues si no cantas te guisa». De pronto el gallito se sacudió y soltó un sonoro «Quiquiriquí».

p0344c_e-florex_ramo-rosas-lirios-entrega-australia  Cuando el Papa Clemente IX escuchó de Santa Rosa de Lima, murmuró con desconfianza: “¿Santa? ¿Y limeña? ¡Hum, hum! Tanto daría una lluvia de rosas”. Y rosas perfumadas cayeron sobre la mesa.

Oración
Auxíliame en la búsqueda de la fidelidad a la voluntad de Dios para mi vida.  Amén. Santa Rosa de Lima…Ruega por nosotros!

 

LLuvia de Bendiciones para Ti.

Que la petición de María sea cumplida…

 

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El Santo Rosario se compone  de 20  Misterios cinco Misterios Dolorosos, cinco  Misterios Gozosos cinco Misterios Gloriosos y cinco Misterios llamados de Luz . En esta época de la Gran Apostasía es necesario que todo católico para no ser vencido por el demonio en su fe rece los 20 misterios del Santo Rosario. Si la Gran Apostasía está siendo lo que es, se debe en gran parte a esta desobediencia al santo pedido de la Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra.

Dentro del culto a la Santísima Virgen María no podemos dejar de resaltar la devoción del Santo Rosario.

La palabra “rosario” viene del latín que significa guirnalda de rosas, siendo que la rosa es una de las flores utilizadas para simbolizar a la Virgen María.

El Rosario consta de varios  elementos: La contemplación: al recordar  cada misterio del Rosario en los que recorremos los momentos más importantes del Evangelio, meditamos con María los misterios de la Vida de Jesús.

El Padre Nuestro: la oración cristiana por excelencia, enseñada por Jesús; es de fundamental valor para todo cristiano.

El Ave María:  oración compuesta por el saludo del ángel a la Virgen y el anuncio de su maternidad; la alabanza de santa Isabel al recibir la visita de María y la súplica de la Iglesia por su intercesión.

El Gloria: es la glorificación a Dios, Uno y Trino.

Se dice que el Rosario fue instituido por Santo Domingo de Guzmán, el fundador de la Orden de Predicadores, conocidos como los Dominicos. Pero, sin quitarle a Santo Domingo su aporte, el origen remoto del Rosario es anterior a Santo Domingo.

De hecho, siglos antes de este Santo fundador, los monjes recitaban de manera regular todo el Salterio, la colección de 150 Salmos de la Sagrada Escritura. Pero sucedía que los hermanos legos que formaban  parte de las comunidades monacales era analfabetos y no podían leer los Salmos. Para ellos se ideó una forma de oración que pudiera ser fácilmente memorizable.

La primera oración que se escogió para repetir unas 50 o 100 veces, dependiendo de las circunstancias, fue el Padre Nuestro. A raíz de este ejercicio repetitivo y para facilitar el conteo, surgió en Inglaterra un gremio de artesanos especializados en fabricar lo que hoy conocemos como un rosario. De hecho, hay en Londres una calle llamada “Pater Noster  Row” (Hilera de Padre Nuestros), la cual recuerda la zona en que estos artesanos fabricaban estas cuentas.

Los rosarios que fueron originalmente utilizados para contar los Padre Nuestros, a partir del Siglo XII fueron utilizados para comenzar a contar “Salutaciones Angélicas”, que eran la primera mitad de lo que hoy conocemos como el Ave María. “Jesús” y la segunda parte de esta oración fue agregada algún tiempo después, en 1483. Cada Ave María se seguía  con la alusión de un pasaje evangélico en forma de jaculatoria, las cuales llegaron a ser unas 300.Domingo busca las ovejas perdidas

Existen relatos interesantes que pertenecen a la tradición de la Iglesia; han pasado de generación en generación para enseñarnos cómo Dios se vale de diferentes medios para hacer que crezca en los hombres el fervor y como consecuencia, el deseo de hacer siempre su voluntad. A cerca del Rosario, se cuenta la siguiente historia:

Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y penitencia. Un día, se le apareció la Santísima Virgen acompañada de tres princesas del cielo y le dijo:

«¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?

-Oh, Señora, respondió él, vos lo sabéis mejor que yo, porque después de vuestro Hijo Jesucristo fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación». Ella añadió: «Sabes que la pieza principal de la batería fue la salutación angélica, que es el fundamento del Nuevo Testamento. Por tanto si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, reza mi salterio». La Virgen reveló: «Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de mi Hijo, unidas a la recitación del Avemaría, los enemigos podrán ser destruidos. Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas ganancias y encontrarán en mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles.»

Santo Domingo contaba que veía a la Virgen…

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sosteniendo en su mano un rosario y que le enseñó a recitarlo… dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias. El Santo se levantó muy consolado y abrazado de celo por el bien de estos pueblos, entró en la Catedral y en ese momento sonaron las campanas (por intervención de los ángeles) para reunir a los habitantes. Al principio de la predicación se levantó una espantosa tormenta, la tierra tembló, el sol se nubló y los repetidos truenos y relámpagos hicieron estremecer y palidecer a los oyentes. La tormenta cesó al fin por las oraciones de Santo Domingo. Continúo su discurso y explicó con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Santo Rosario, que los moradores le abrazaron casi todos, renunciando a sus errores, viéndose en poco tiempo, un gran cambio en la vida y costumbres de la ciudad. .

el Rosario nos enseña a unirnos con María a Cristo en todo momento. Precisamente en eso consiste toda nuestra santificación: en configurarnos con Cristo, el hombre perfecto, el único «Camino, Verdad y Vida». Jesús vino al mundo por María; el hombre llegará a Dios por María. El Rosario es la oración inspirada por la Virgen, con él se presenta en sus dos últimas apariciones: en Lourdes y en Fátima, fue aquí en donde ella misma se identificó con el título de «La Señora del Rosario», invitándonos a rezarlo como una arma poderosa en contra del maligno.

La misericordiosa y verdadera aparición de la Madre de Dios en Fátima centra todo su mensaje en la oración diaria del Santo Rosario. En las seis apariciones de Fátima, la Virgen pidió el rezo diario del Rosario, y en la última se identificó como la Señora del Rosario.

En la primera aparición en Fátima, el 13 de Mayo de 1917, le dice la Virgen a los tres pastorcitos:

«Recen el Rosario cada día…»

En la segunda aparición, el 13 de Junio del mismo año, le dice la Virgen a Lucía:

«Quiero que reces el Rosario cada día»

En la tercera aparición, el 13 de Julio, la Virgen le recomienda a Lucía:

«Yo quiero que continúes rezando el Rosario cada día…

En la cuarta  aparición, el 19 de Agosto la Virgen le insiste:

«Quiero que continúes rezando el Rosario todos los días»

En la quinta aparición, el 13 de Septiembre:

«Continúen rezando el Rosario…»

En la sexta y última aparición a los tres pastorcitos, el 13 de Octubre de 1917, les dice la Virgen María:

ale05separador2gif   «Yo soy la Señora del Rosario. Continúen siempre rezando el Rosario cada día»

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

 

La vida don de Dios

Oración de los Ángeles … No Nacidos

Querida Madre Santísima, Protectora y Madre de todos, toma a Tu cargo a los niños no nacidos del mundo. Otorga a los corazones de todas las madres un especial y generoso amor por sus hijos no nacidos, y dales el entendimiento de que toda vida es dada por Dios. Cambia los corazones de aquellos que están en los gobiernos para que vean que no deben permitir la matanza de los no nacidos. Sé Tú nuestra abogada ante el trono de Dios, Querida y Bendita Virgen María. Amén.

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He aquí el milagro más hermoso de Dios

La vida es un don para:

… Recibirla …
No nos damos la vida solos, fundamentalmente la recibimos. Ni la conquistamos, ni la merecemos, ni la compramos: la recibimos. Es propio del corazón del discípulo saber recibir y acoger la vida como un regalo que se agradece, el Magnificat (Lc 1, 46ss) y la oración de Jesús (Lc 10, 21ss), marcan la recepción agradecida del don. Dios, nos entregó la vida para ser …felices disfrutándola. Él ama nuestra felicidad “…nos provee de todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Tim 6, 17). La vida que el Señor nos regala está llamada a ser VIDA PLENA en el encuentro con Jesucristo como dice en Jn 10, 10 “Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”. Cada vida humana participa de un misterio que nos supera porque es imagen de Dios y desde el primer instante de su concepción lleva la huella de la Trinidad.
También es un don para cuidar, entregar, compartir, administrar, contemplar…
Como creyentes queremos sostener y promover el valor del derecho a la vida y de su dignidad. Lo hacemos apoyados en nuestra fe en diálogo con la ciencia, como personas que amamos la vida que Dios nos ha regalado; y en consonancia con iniciativas cristianas e interreligiosas. Celebramos todas las medidas adoptadas acerca del cuidado de las mujeres embarazadas, en particular las que se encuentran en estado de marginalidad o dificultad grave para asumir su situación. Nos comprometemos a cuidar siempre la vida y a colaborar para que tanto el niño como la madre sean respetados.
Invocamos la protección de Dios, fuente de la vida, para que ilumine a los legisladores y a todos los que tenemos la responsabilidad de proteger cada vida humana. (Comisión de Ecumenismo de la Conferencia Episcopal Argentina)

Puedes seguir este enlace :

http://www.priestsforlife.org/spanish/blog/

Lluvia de Bendiciones para ‘Ti.