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El VUELO DEL ALMA….

Cuando se avecine el viaje impuesto, uno de estos días, llevaré lo puesto en mi vestidura, en el alma todo…

Cargará un tesoro amado y eterno.

Iré hacia el jardín un tanto distraída recogiendo aromas en rosas florecidas, y de una blanca, muy blanca, muy pura, quitaré sus pétalos así me acompañen en la travesía.

 

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Llegaré a destino, uno de estos días, cumplido el camino llevando el Amor, ya que amor, es Vida, y la dicha, el Encanto, hasta el tierno llanto que por amar vibro dejando atrás ese dolor que causó una herida…

Y seguramente Dios, de su mano guiará los pasos que lentos me acerquen hasta el hospedaje de su Cielo Azul.

Dicen, los que saben, que luego una estrella llevará mi nombre, y será quien ilumine tus sueños de luz en incesante…, ternura; si algo no cambia es esa esencia, allí, en las Alturas.

Será…, cuando se avecine uno de estos días…

M.C M. G.

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

Tiene Nombre de Mujer…

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Rocío fresco de la mañana
surges acariciando ternura.
Naces de nuestra tierra
y desciendes luminosa
dando paso a la esperanza.

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Tiene nombre de mujer,
agua pura, cristalina,
la maravillosa gota,
es naturaleza y vida.

Caudaloso manantial
que florece las semillas,
y cuando abren sus pétalos
se elevan agradecidas.

La sustancia de la vida,
pureza de blanco cielo,
acariciado a las rocas,
se escurren entre los dedos.

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Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

AMAR.

 

El día que me quieras tendrá más luz que Junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus  inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando  cristalinas
el día que me quieras.

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El día que me quieras, los sotos  escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos,  todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas,  irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día  que me quieras…
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo  blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido  de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada  arrebol, miraje
de «Las Mil y una Noches»; cada brisa un cantar,
cada  árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para  nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

Amado Nervo

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.