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María dijo Si a la Vida…

 

 

298111_488073147932814_798353893_nMaría pide una respuesta, no propiamente para entender los designios de Dios, sino para llevarlos a cabo…

María se entrega a una completa disponibilidad para todo lo que Dios le presenta , hacer la Voluntad de lo que se le regala….se anonada a si misma en humildad y se hace esclava de la promesa…

 

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Es el FIAT único. San Agustín afirma que María “concibió a Dios en su corazón antes que en su cuerpo”. 

Se dispuso realizar  el camino con prontitud  y nos enseñó los gestos de encuentro que nos deben caracterizar: servir  y portar a Jesucristo muy dentro para poder revelarlo a quienes aún no lo conocen como el «Amor Grande». 

Es así que es maestra que orienta nuestro caminar en el tiempo y en la historia. 

En María está representada la figura femenina : delicada, concentrada, silenciosa…

María agradece y adora, se deja amar . María anuncia lo que siente; y es Jesús el que procede a la acción. Ella es la intercesora de necesidades de hombres y mujeres.

 

María la 298111_488073147932814_798353893_nujer de fe es camino que conduce al Camino verdadero…Ella ha creído en su Hijo, ha escuchado su palabra y la ha cumplido…

María es fruto del AMOR…

Dios te bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

Feliz Nacimiento !!! 

La Maternidad de María, Nuestra Madre …

 

El Concilio Vaticano II habla así de María al pie de la cruz: «También la Santísima Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por designio divino, se mantuvo de pie, sufrió profundamente con su Hijo unigénito y se asoció con corazón maternal a su sacrificio, consintiendo con amor en la inmolación de la víctima que ella misma había engendrado» (Lumen Gentium, 58.) . Consentir en la inmolación de la víctima que ella había engendrado fue como inmolarse a sí misma.

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«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» Evangelio según San Juan (Jn 19,25-30).

Al estar «de pie» junto a la cruz, la cabeza de María quedaba a la altura de la cabeza inclinada de su Hijo. Sus miradas se encontraron. Cuando le dijo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Jesús la miró y por eso no sintió necesidad de llamarla por su nombre para distinguirla de las demás mujeres. ¿Quién podrá penetrar el misterio de aquella mirada entre la madre y el Hijo en aquella hora? Una alegría tremendamente dolorida pasaba de uno a otra, como el agua entre los vasos comunicantes, y esa alegría provenía del hecho de que ya no ofrecían la menor resistencia al dolor, de que estaban sin defensas ante el sufrimiento, de que se dejaban inundar libremente por él. A la lucha le sucedía la paz. Habían llegado a ser una sola con el dolor y el pecado de todo el mundo. Jesús en primera persona, como «víctima de propiciación por los pecados del mundo entero» (1 Jn 2,2); María indirectamente, por su unión corporal y espiritual con su Hijo.

Lo último que hizo Jesús, antes de adentrarse en la oscuridad de la agonía y de la muerte, fue adorar amorosamente la voluntad de su Padre. María lo siguió también en eso: también ella adoró la voluntad del Padre antes de que descendiese sobre su corazón una terrible soledad y se hiciese la oscuridad en su interior, como se hizo la oscuridad «sobre toda aquella región» (cf Mt 27,45). Y aquella soledad y aquella adoración se quedaron clavadas allí, en el centro de su vida, hasta la muerte, hasta que llegó también para ella la hora de la resurrección.

Un salmo que la liturgia aplica a María dice: «Todos han nacido allí… Se dirá de Sión: ‘Uno por uno todos han nacido en ella…’ El Señor escribirá en el registro de los pueblos: ‘Éste ha nacido allí»’ (Sal 87,2ss). Es verdad: todos hemos nacido allí; se dirá de María, la nueva Sión: Uno por uno todos han nacido en ella. En el libro de Dios está escrito, de mí, de ti, de todos y cada uno, incluso de los que todavía no lo saben: «¡Este ha nacido allí!»

¿Pero no hemos sido regenerados por la «palabra de Dios, viva y duradera» (1 P 1,23)? ¿No hemos «nacido de Dios» (Jn 1,13) y renacido «del agua y del Espíritu» (Jn 3,5)? Ciertísimo, pero eso no quita para que, en otro sentido, hayamos nacido también de la fe y del sufrimiento de María. Si Pablo, que era servidor de Cristo, pudo decir a sus fieles: «por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús» (1 Co 4,15), ¡ con cuánta mayor razón podrá decirlo María, que es su Madre! ¿Quién, mejor que ella, puede hacer suyas aquellas palabras del Apóstol: «Hijos míos, a quienes doy a luz de nuevo» (Ga 4,19)? Ella nos da a luz «de nuevo» en este momento, porque nos ha dado ya a luz por primera vez en la encarnación, cuando entregó al mundo la «Palabra de Dios viva y eterna» que es Cristo, en la que hemos renacido.

 Desde el siglo XV. Algunos temían que se quisiera poner a María al mismo nivel de Cristo. En realidad, la enseñanza de la Iglesia destaca con claridad la diferencia entre la Madre y el Hijo en la obra de la salvación, ilustrando la subordinación de la Virgen, en cuanto cooperadora, al único Redentor.

 Por lo demás, el apóstol Pablo, cuando afirma: «Somos colaboradores de Dios» (1 Co 3,9), sostiene la efectiva posibilidad que tiene el hombre de colaborar con Dios. La cooperación de los creyentes, que excluye obviamente toda igualdad con él, se expresa en el anuncio del Evangelio y en su aportación personal para que se arraigue en el corazón de los seres humanos.

 El término «cooperadora» aplicado a María cobra, sin embargo, un significado específico. La cooperación de los cristianos en la salvación se realiza después del acontecimiento del Calvario, cuyos frutos se comprometen a difundir mediante la oración y el sacrificio.

Por el contrario, la participación de María se realizó durante el acontecimiento mismo y en calidad de madre; por tanto, se extiende a la totalidad de la obra salvífica de Cristo. Solamente ella fue asociada de ese modo al sacrificio redentor, que mereció la salvación de todos los hombres. En unión con Cristo y subordinada a él, cooperó para obtener la gracia de la salvación a toda la humanidad.

El particular papel de cooperadora que desempeñó la Virgen tiene como fundamento su maternidad divina. Engendrando a Aquel que estaba destinado a realizar la redención del hombre, alimentándolo, presentándolo en el templo y sufriendo con él, mientras moría en la cruz, «cooperó de manera totalmente singular en la obra del Salvador» (Lumen gentium, 61). Aunque la llamada de Dios a cooperar en la obra de la salvación se dirige a todo ser humano, la participación de la Madre del Salvador en la redención de la humanidad representa un hecho único e irrepetible

El Vaticano II no sólo presenta a María como la «madre del Redentor», sino también como «compañera singularmente generosa entre todas las demás criaturas», que colabora «de manera totalmente singular a la obra del Salvador con su obediencia, fe, esperanza y ardiente amor».

Recuerda, asimismo, que el fruto sublime de esa colaboración es la maternidad universal: «Por esta razón es nuestra madre en el orden de la gracia» (Lumen gentium, 61).

Por tanto, podemos dirigirnos con confianza a la Virgen santísima, implorando su ayuda, conscientes de la misión singular que Dios le confió: colaboradora de la redención, misión que cumplió durante toda su vida y, de modo particular, al pie de la cruz.

María en el orden de la vida espiritual es nuestra querida Mamá…Feliz quien a descubierto la gracia de sabernos sus hijos…  

 

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Lluvia de Bendiciones para Ti.

NO DEJES DE SOñAR…

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Así como cambian las estaciones del año, las hojas de los árboles también cambian, así sucede con el paisaje interior de nuestra vida, este también cambia…

Es sorprendente como podemos regresar a ese niño interior que un día no muy lejano, hemos sido, el niño de la risa franca y desenvuelta, abierta, sin dobleces… de las caricias sensibles, envueltas en papeles de ternura y sabores a vainilla…a chocolate… ese niño que tenemos dentro y al que nadie debería dejar dormido en ningún rincón; u olvidado como algún juguete al que ya, le hemos perdido afecto…

Para los niños la vida solo se vive, se dona, se ofrece sin esperar recompensa, porque para el niño la vida es «EL HOY»… lo que sólo ahora acontece…

Para ti, para mi, es parar en este ser adulto y detenernos en mirarnos muy adentro…en escuchar entre todas las voces que vuelan al viento; pero que primero escalan en la mente y así, regresar en un instante paralizando las dolorosas situaciones que nuestra vida acarrea desde la infancia… dando lugar a un continuo oleaje de emociones que sin equilibrio no sabemos donde encauza.

Rememorando que en el ser Hombre o Mujer que somos, indefinidamente estará el niño que fuimos…

Recuerda que un niño desea obtener sueños que a medida que pase el tiempo pueden o no concretarse…y más aún cuando se siente que no lo merece…Y hemos sido creados para ser felices… No dejes de soñar… No dejes de traer tu niño interno y que acontezca la realidad absoluta de descubrir que estamos vivos, que hay esperanza.  Que el perfume de las flores nos lleve a darnos cuenta que todo vale la pena…que lo que tus manos construyen trae la innegable generosidad del alma de ese niño que tienes muy dentro, pero que anhela y siente poder dar y darse a manos  llenas y que cada instante se hace infinito y tiene para quien saber ver, mas allá de los sueños una mirada de eternidad…

Vive intensamente el presente, atesorando los recuerdos en un cofre muy valioso y confía tu futuro a las manos del Creador, ese futuro no nos pertenece, sólo Él puede llevar a buen puerto la obra comenzada…

Lluvia de Bendiciones para Ti.

MES DE MARÍA… CAMINO AL ENCUENTRO DE JESUCRISTO

Por medio de la Santísima Virgen María, vino Jesucristo al mundo y por medio de Ella debe  también reinar en el mundo.

El P. Luis G. de Monfort identifica a la «Sabiduría Personificada «con Jesucristo. Y así como evangelizador que va al fondo de las cosas y no se queda con la fachada, nos coloca ante un interrogante crucial, relevante para el hombre, que siempre sale al encuentro de reeplantearse el sentido de su vida… Tiene sentido la vida? ha sido creado para el éxito o el fracaso? Qué hay que hacer para alcanzar el éxito?. Y volcado sobre  la experiencia apostólica nos ofrece como respuesta: una invitación a recorrer con nuestras circunstancias históricas personales y comunitarias, con nuestros interrogantes y expectativas… nuestros valores y limitaciones, los caminos de Cristo, Sabiduría de Dios, perfecta realización de los designios de Dios para el hombre de todos los tiempos.

Afirmado no solo en la experiencia humana sino en la palabra fundamentada, la Biblia, demuestra que nadie se realiza a si mismo, ni por si mismo, si Dios no está a la base. La historia de la salvación es la manifestación de que el amor desboradado de Dios no dejó abandonado el hombre. Y 0frece en Jesucristo el signo, la clave, el modelo de la auténtica realización , Jesucrsito que es en persona la Sabiduría misma de Dios.

La Sabiduría es para el hombre, y el hombre para la Sabiduría, (ASE 64). Jesucrsito no es un Maestro más de la Sabiduría, hay que consagrarse totalmente a El, (ASE 132)  y esta opción y consagración no es juego, son totales y exclusivas para el tiempo y la eternidad. Por ello se acude a María, la mujer fiel a Dios y  a los hombres. La consagración a Jesucristo se hace en María y por María como secreto de perseverancia ( ASE 222), es un pacto verdadero opción exclusiva e incondicional.

María molde de Dios, secreto de realización en Jesucristo. En la síntesis de Montfort una tierna  y verdadera devoción a María es el modelo más perfecto para alcanzar la Sabiduría(ASE 203 Y 232). María aparece como la mujer totalmente consagrada al servicio de Jesús y de su obra salvífica puesta en marcha con la venida de Cristo y que se sigue realizando en le correr de cada día hasta el final de los tiempos. ( VD1). Explica Grignión:  María Es totalmente relativa a Dios y yo me atrevo a llamarla «la relación de Dios , pues no existe sino con relación a Él; o El «eco de Dios«ya que no dice sino Dios. Si tú dices María, Ella dice Dios«. ( VD 225).

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María es Obra Maestra del Amor Hermoso.  Él ha querido reservrse a sí mismo el
conocimiento y posesión de Ella.

María es el imán y camino de la Sabiduría. Ella es el imán sagrado que atrae tan poderosa y fuertemente a la Sabiduría eterna, que esta no puede resistirle ( ASE 212). El amor de María es tan grande que venció al Omnipotente y se ganó el corazón de Dios, pero es a la vez, el camino escogido por Jeuscristo para venir a nosotros, camino tan perfecto que cuando el Señor venga por segunda vez no escogerá para su viaje otro camino que el de excelsa María, con quién vino la primera vez con tanta seguridad y perfección. Por ello cuando la sabiduría quiere venir a nosotros los hombres para distribuirles us dones, María vuelve a hacerse presente en la historia de la Iglesia para llevarla a plenitud bajo el impulso del Espíritu Santo.                                                                                                                                            Fuente : Tratado de la Verdadera Devoción y el Secreto de María.

Lluvia de Bendiciones para Ti.
 

El Milagro de ser Cambiados

Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor. ( 2 Cor. 3,18)

Poniendo nuestra mirada fija en Cristo ocurre el milagro de ser “cambiados” … Y aunque sin poder percibirle,  por la gracia  Jesús obra el “Milagro”…

Todos buscándolo a Él… somos reciclados en nuevos vasos, el Espíritu Santo ha comenzado la Obra, y con ello un proceso a la “libertad”…

Él es el Autor de de la obra que moldea, poniendo la mirada fija en Él, permaneciendo en su presencia nos llevará a la semejanza con Cristo.

Nadie sabe el procedimiento que el Espíritu Santo utiliza en nuestras vidas, pero lo que si podemos interpretar es que las desdichas, sufrimientos, son acontecimientos que favorecen a la construcción de alguien diferente a lo que éramos.

A menudo pensamos Cómo podremos hacerle frente a esta situación? Es que es precisamente allí donde la gloria de Dios se hace presente.

Los que conviven contigo podrán decir como goza en medio de las dificultades, como rie cuándo debiera llorar? cual es el la “Puerta”, dónde se apoya para alcanzar la paz? …

Pon tu mirada fija en todo lo que Cristo ha hecho , confía en Dios y verás la obra de sus manos…

“Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.”   (Lucas 12:34)

             ¡Las Promesas de Dios, hazlas tuyas!     Son en el Sí, y en el Amén.

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