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Padre de los Padres…

 

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Bendecido día 21 de Junio de 2015, celebrando el Don de la Vida, el Don de la
Paternidad…

 

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Lluvia de Bendiciones para Ti.

 

Todos Estamos Llamados A Ser Santos…

 

La Iglesia Católica identifica a los Santos como aquellos que han dedicado gran esfuerzo en que su propia vida sea los más agradable posible ante los ojos del Señor.

 

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La Santidad es la felicidad completa…la realización de los cristianos, la Bienaventuranza; es cumplir el sueño que Dios tiene sobre cada uno de nosotros…y que hay que descubrirlo por difícil que parezca o se presente…

El Señor nos llama a todos  ala santidad.. es un llamamiento universal, sin condición de estado, según su camino. El cristiano por el bautismo está llamado a la plenitud de la vida cristiana. Nos pertenece por propia vocación buscar el Reino de Dios.

Es allí donde estemos, realizando lo mejor posible en medio de los demás; que podemos encaminar el camino  a la santidad viviendo el amor. Descubramos el apetito de sobrenaturalidad; todo nos queda chico en la medida de este mundo.

Nunca llegaremos a hacerlo del todo, pero siempre un poquito más. No es necesario hacer cosas raras, o grandes. Presagiar cotidianamente en medio de esta ruta hasta llegar a consumar perfectamente cuando estemos cara a cara con el Creador…

El caminar hacia la santidad se inicia aquí alcanzando la plenitud en la vida futura. Tengamos siempre la concreción de tener nuestra mirada siempre mirando al Cielo….

Para el que AMA nada es difícil…haciendo un camino. No existe un modelo de santidad… sino sencillamente hay vivir en el…Es única para cada existencia. Aún en las peores crisis, aún en estado de pecado permanente, nadie está excluido de la santidad…

Tener claro y presente, que solo Dios puede llenar el corazón humano. Nuestro Salvador está siempre dispuesto a los sedientos…La principal asignatura por así decirlo u objetivo que debemos perseguir es la Santidad…en medio de la multiplicidad de este mundo

Oh Amor que arde siempre y no se apaga nunca… Mándame lo que quieras…mucho te busqué…y en mi ser habitabas…Dame lo que mandas…y manda lo que quieras..

Todo es pura Gracia de Dios. Entre gracia y pecado, entre caída y camino libre… Comprendiendo y no así, lo que día a día nos va presentando la vida, transitando simplemente hasta la completa aceptación de lo que se pone por delante es permitido para alcanzar la perfecta felicidad; a la que fuimos llamados…

Entre tristezas y alegrías…pero siguiendo adelante con el único fin de sabernos que estamos en camino…en ruta, en marcha, no en la Patria Definitiva.

No dejemos de tender hasta ella para así llegar un día a su término.

Dios Te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

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LA DECISIÓN…MARCA LA VIDA…

 

Cuantas veces nuestras ataduras pasan solo por un hilo de seda. La incertidumbre, la turbación que experimentamos cuando tenemos que tomar una decisión…frecuentemente, no vemos el paso, hacia mas adelante; y muchas veces es que nos provoca miedo, la decisión que va a marcar toda nuestra vida…Es que supone una determinación que nos sostendrá en la esperanza con carácter definitivo.

 

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Las opciones que marcan el rumbo, se sostienen en medio de las dificultades y de las luchas, que nos hacen pasar por situaciones interiores que requieren la aceptación, la entrega del sufrir, y sostenerlas; nos hacen llevar el peso de la libertad. Ir por donde la Vida quedará marcada, es como se sintiera más, el peso de lo que significa ser libre.

 Es necesario mantenernos en paz mientras tomamos decisiones importantes, no apurarnos, muchas veces el apuro puede hacernos equivocar, ir despacio no significa dejar la decisión, sino ponderarla, darle el peso que ella misma necesita para no perder la oportunidad de vivir en plenitud; eso que estamos decidiendo.

Pedir el auxilio para no errar en la decisión. Siempre hay cosas por las que elegir, en cualquier edad. Ser determinado, ser decidido, y se encuentra en la vida momentos que somos incapaces de ver la decisión…. Que será que me llevó a eso? Así podemos descubrir que es de Dios lo que va a pasando. Hacer camino acompasando la marcha.

En nuestra búsqueda no tenemos que ir por mucho sino observar que hay rumbos sostenidos por donde vamos yendo…  cuando el ejercicio de la libertad que tengo no encuentro respuesta, sólo se me manifiesta la obra de hacer bien, por el Bien mismo… Dios nos llama a la felicidad …

Y lo que mas cuesta comprender es:  Será que Él quiere esto para mi vida? Tantas veces obrando bien no encontramos el porque o el para que del sufrimiento que se nos es dado.Con el tiempo descubrimos que sirven para fortalecimiento, crecimiento.

Un dolor grande es un preludio de una gracia grande.

Podemos sacar mucho fruto de aquello que se presenta y no hemos buscado. La conciencia de permanecer en esa situación insospechada, pero que ha sido permitida para algo, es provecho de mucho fruto. Los momentos mas duros, los más ricos suelen ser los momentos de mayor plenitud; si los sabemos vivir en paz. El dolor interior, el del corazón, es el lugar mas doloroso que hay que atravesar. Jesús sabe que allí en la cruz, en la prueba, justamente esta la fuerza, la sabiduría escondida.

Vos y yo pidamos la gracia de estar a la altura, de no escaparnos, de nos escondernos… abracemos este caminar transformando la vida en alegría…

Si esto es lo que se presenta, lo quiero así, nada se compara con tu compañía…la vida que elegí se me irá en Ti, dueño de mi amor. Lo mejor de mi se complete en Ti…. Lo que siento vine a mi, y no me arrepirnto de ser todo lo que soy…

Extr. de Cateq.P. Javier.

 Lluvia de Bendiciones para Ti.

La Semilla del Encuentro…

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la semilla del encuentro se construye en la relación con los demás… amasar el compartir la vida; gozando de cosas comunes sencillas, el Espíritu nos da la gracia para encontrar la palabra interior que a cada uno nos llama a encontrarnos. susurremos al alma para que se nos de esa gracia de tener siempre la palabra justa y las acciones que demuestren con nuestro testimonio que nuestras almas pueden brillar al compás del amor.

Cielo que nos une, fragancias que se sienten, para ser el marco de atardeceres que luego se levanta en un brillo al alba…

 El gusto espiritual por el encuentro… de tener historia, memoria y esperanza, para poder amar los aromas distintos, en el romance de aspirar lo diverso que cada uno tiene; para sentir que nos une el mismo sueño. Pase lo que pase iremos juntos y el camino es de los dos. Juntos encendimos las miradas, despertamos lo dormido, vamos a encontrarle el color preciso a el alma. Es hermoso lo que falta todavía por andar, abramos puertas para los que en el amor creemos…

Las puertas significan mucho, es el medio de acceso a un lugar, a las personas, no sólo es la entrada, también es la salida. Hay puertas que están por abrirse delante de nosotros. Levanta tus manos y da gracias por las puertas. Cada vez que emprendas un sueño de Dios para tu vida, vas a encontrar puertas abiertas pero también puertas cerradas. Lo importante no es que la puerta esté cerrada, sino que nosotros no usamos las llaves que el Señor nos ha dado para abrirlas.

¿Qué nos impide usar esas llaves? …

Lluvia de Bendiciones para Ti.

La Maternidad de María, Nuestra Madre …

 

El Concilio Vaticano II habla así de María al pie de la cruz: «También la Santísima Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por designio divino, se mantuvo de pie, sufrió profundamente con su Hijo unigénito y se asoció con corazón maternal a su sacrificio, consintiendo con amor en la inmolación de la víctima que ella misma había engendrado» (Lumen Gentium, 58.) . Consentir en la inmolación de la víctima que ella había engendrado fue como inmolarse a sí misma.

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«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» Evangelio según San Juan (Jn 19,25-30).

Al estar «de pie» junto a la cruz, la cabeza de María quedaba a la altura de la cabeza inclinada de su Hijo. Sus miradas se encontraron. Cuando le dijo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Jesús la miró y por eso no sintió necesidad de llamarla por su nombre para distinguirla de las demás mujeres. ¿Quién podrá penetrar el misterio de aquella mirada entre la madre y el Hijo en aquella hora? Una alegría tremendamente dolorida pasaba de uno a otra, como el agua entre los vasos comunicantes, y esa alegría provenía del hecho de que ya no ofrecían la menor resistencia al dolor, de que estaban sin defensas ante el sufrimiento, de que se dejaban inundar libremente por él. A la lucha le sucedía la paz. Habían llegado a ser una sola con el dolor y el pecado de todo el mundo. Jesús en primera persona, como «víctima de propiciación por los pecados del mundo entero» (1 Jn 2,2); María indirectamente, por su unión corporal y espiritual con su Hijo.

Lo último que hizo Jesús, antes de adentrarse en la oscuridad de la agonía y de la muerte, fue adorar amorosamente la voluntad de su Padre. María lo siguió también en eso: también ella adoró la voluntad del Padre antes de que descendiese sobre su corazón una terrible soledad y se hiciese la oscuridad en su interior, como se hizo la oscuridad «sobre toda aquella región» (cf Mt 27,45). Y aquella soledad y aquella adoración se quedaron clavadas allí, en el centro de su vida, hasta la muerte, hasta que llegó también para ella la hora de la resurrección.

Un salmo que la liturgia aplica a María dice: «Todos han nacido allí… Se dirá de Sión: ‘Uno por uno todos han nacido en ella…’ El Señor escribirá en el registro de los pueblos: ‘Éste ha nacido allí»’ (Sal 87,2ss). Es verdad: todos hemos nacido allí; se dirá de María, la nueva Sión: Uno por uno todos han nacido en ella. En el libro de Dios está escrito, de mí, de ti, de todos y cada uno, incluso de los que todavía no lo saben: «¡Este ha nacido allí!»

¿Pero no hemos sido regenerados por la «palabra de Dios, viva y duradera» (1 P 1,23)? ¿No hemos «nacido de Dios» (Jn 1,13) y renacido «del agua y del Espíritu» (Jn 3,5)? Ciertísimo, pero eso no quita para que, en otro sentido, hayamos nacido también de la fe y del sufrimiento de María. Si Pablo, que era servidor de Cristo, pudo decir a sus fieles: «por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús» (1 Co 4,15), ¡ con cuánta mayor razón podrá decirlo María, que es su Madre! ¿Quién, mejor que ella, puede hacer suyas aquellas palabras del Apóstol: «Hijos míos, a quienes doy a luz de nuevo» (Ga 4,19)? Ella nos da a luz «de nuevo» en este momento, porque nos ha dado ya a luz por primera vez en la encarnación, cuando entregó al mundo la «Palabra de Dios viva y eterna» que es Cristo, en la que hemos renacido.

 Desde el siglo XV. Algunos temían que se quisiera poner a María al mismo nivel de Cristo. En realidad, la enseñanza de la Iglesia destaca con claridad la diferencia entre la Madre y el Hijo en la obra de la salvación, ilustrando la subordinación de la Virgen, en cuanto cooperadora, al único Redentor.

 Por lo demás, el apóstol Pablo, cuando afirma: «Somos colaboradores de Dios» (1 Co 3,9), sostiene la efectiva posibilidad que tiene el hombre de colaborar con Dios. La cooperación de los creyentes, que excluye obviamente toda igualdad con él, se expresa en el anuncio del Evangelio y en su aportación personal para que se arraigue en el corazón de los seres humanos.

 El término «cooperadora» aplicado a María cobra, sin embargo, un significado específico. La cooperación de los cristianos en la salvación se realiza después del acontecimiento del Calvario, cuyos frutos se comprometen a difundir mediante la oración y el sacrificio.

Por el contrario, la participación de María se realizó durante el acontecimiento mismo y en calidad de madre; por tanto, se extiende a la totalidad de la obra salvífica de Cristo. Solamente ella fue asociada de ese modo al sacrificio redentor, que mereció la salvación de todos los hombres. En unión con Cristo y subordinada a él, cooperó para obtener la gracia de la salvación a toda la humanidad.

El particular papel de cooperadora que desempeñó la Virgen tiene como fundamento su maternidad divina. Engendrando a Aquel que estaba destinado a realizar la redención del hombre, alimentándolo, presentándolo en el templo y sufriendo con él, mientras moría en la cruz, «cooperó de manera totalmente singular en la obra del Salvador» (Lumen gentium, 61). Aunque la llamada de Dios a cooperar en la obra de la salvación se dirige a todo ser humano, la participación de la Madre del Salvador en la redención de la humanidad representa un hecho único e irrepetible

El Vaticano II no sólo presenta a María como la «madre del Redentor», sino también como «compañera singularmente generosa entre todas las demás criaturas», que colabora «de manera totalmente singular a la obra del Salvador con su obediencia, fe, esperanza y ardiente amor».

Recuerda, asimismo, que el fruto sublime de esa colaboración es la maternidad universal: «Por esta razón es nuestra madre en el orden de la gracia» (Lumen gentium, 61).

Por tanto, podemos dirigirnos con confianza a la Virgen santísima, implorando su ayuda, conscientes de la misión singular que Dios le confió: colaboradora de la redención, misión que cumplió durante toda su vida y, de modo particular, al pie de la cruz.

María en el orden de la vida espiritual es nuestra querida Mamá…Feliz quien a descubierto la gracia de sabernos sus hijos…  

 

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Lluvia de Bendiciones para Ti.

SINCERIDAD INTERIOR

                                                                                                                                            

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                                                                Al fin del mundo, la humanidad será juzgada
                                                                de acuerdo a las obras de misericordia.
 
                                                                
                                                                 Oh, que yo vea a Cristo,
                                                                 en cada ser humano!
 
 
                                                                 Entonces, con seguridad,
                                                                 me sentiré constantemente apremiado
                                                                 a hacer el bien y a manifestarles mi amor.
 
                                                                                   
                                                                 Santísima Virgen,
                                                                 implórame esa gracia!
 
 
 De : Frases para cada día.
 
 
 

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Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.
 
 
 
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DELANTE DE TÍ… QUIERO ESTAR…

 

4      Dónde encontramos el sol del amor que aleja de nuestros corazones el egoísmo y la estrechéz, el cansancio y el endurecimietno, y los enciende con un nuevo ardor?

Implorémonos esa gracia de Cristo.

La gracia de ser nosotros mismos pequeños soles, para nuestro entorno, a fin de que, en nuestro mundo, se despierte nueva vida, en todas partes.

Hna Emilie Engel.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=PwStG-dVjSs[/youtube]

 

Gracias Señor, porque sin mirar color, ni clase, ni credo a lo largo y a lo ancho de este mundo puedo compartir con mis hermanos que Tú eres Rey…

Lluvia de Bendiciones para Tí.