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AMAR.

 

El día que me quieras tendrá más luz que Junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus  inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando  cristalinas
el día que me quieras.

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El día que me quieras, los sotos  escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos,  todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas,  irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día  que me quieras…
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo  blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido  de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada  arrebol, miraje
de «Las Mil y una Noches»; cada brisa un cantar,
cada  árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para  nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

Amado Nervo

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

ELEVACIÓN

Oh mi Dios, Trinidad que adoro, ayúdame a desentenderme por entero de mi mismo, para instalarme en Tí, inmóvil y pacífico, como si mi alma residiera ya en la eternidad.

Que nada pueda perturbar mi paz ni desligarme de Tí, oh mi Inmutables, y que, a cada minuto, me abisme más profundamente en tu Misterio.

Pacifica mi alma. Haz de ella tu morada anhelada y el lugar permanente de tu descanso. Que yo jamás te abandone, sino que quede enteramente inmenso en Tí, todo atento en mi fe, en actitud de adoración, y entregado por completo a tu acción creadora.

Oh Cristo amado, crucificado por amor, cuánto desearía cubrirte de gloria; cómo desearía amrte hasta morir. Pero siemto mi impotencia; por eso te ruego: revísteme de Tí mismo, identifica mi alma con todos los movimientos de tu corazón. Sumérgete en mí. Compenétrame  y envuélveme . Toma mi lugar, a fin de que mi ayuda sea una irradiación de la tuya. Instálate en mí como Adorador, como Reparador, como Salvador.

Oh Verbo, oh Palabra de mi Dios, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero ser enteramente dócil, para aprender todo de Tí. Y después, a través de todos los vacios, de todos las noches, de todas las impotencias, quiero tener siempre los ojos fijos en Tí, y quedar bajo tu fran Luz. Oh mi amado, fascíname, a fin de que yo no pueda salir del círculo de tus rayos.

 

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Oh fuego devorador, Espíritu de Amor, ven a mi para que en mí se opere como una nueva encarnación del Verbo. Que yo sea, para Él una nueva humanidad en la que Él renueve si Misterio.

Y Tú, oh Padre, inclínate sobre esta pobre creatura, cúbrela con tu prescencia; contempla en ella tan sólo a tu Bienamado Hijo, en quien pusiste todas tus compalcencias…

Oh mi «Tres», mi Todo, mi Beatitud, Soledad infinita, Inmensidad en la que me pierdo; me entrego a Tí por entero; sepúltate en mí para que yo me sepulte en Tí, en la esperanza de llegar a contemplar en tu Luz, el abismo de tu grandeza. Amén.

 

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Fuente: Ignacio Larrañaga.

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.