PRÁÇTICA DE LA DEVOCIÓN DEL AVE MARIA…

cruzada de manos

Rezar por la mañana y por la noche tres Ave Marías de rodillas, añadiendo después de cada Ave María la oración: Oh María, por tu Inmaculada Concepción, haz casto mi cuerpo y santa mi alma. Seguidamente pedirle la bendición a María como verdadera Madre que es. Tener por costumbre  colocarse bajo el manto protector de Nuestra Señora, pidiéndole que nos libre durante el día y la noche de caer en pecado y de cualquier asechanza. Exponer una imagen de la Virgen cerca de nuestra cama para que custodie nuestro sueño.

SL09CenterRezar el Angelus con las tres Ave Marías al amanecer, al mediodía y al caer la tarde. En tiempo de Pascua se reza el Regina Coeli.

SL09CenterSaludar a la Madre de Dios con el Ave María al oír el reloj. Saludar a la Virgen con el Ave María al salir de casa o al entrar, para que dentro o fuera nos libre del pecado.

SL09CenterSaludar con el Ave María a toda imagen de la Virgen que encontremos.

SL09CenterRezar un Ave María al principio o al fin de las acciones, ya sean éstas espirituales, ya sean temporales. ¡Dichosas las acciones que van enmarcadas entre dos Ave Marías! Y así, al despertarse por la mañana o al cerrar los ojos para dormir, en toda tentación, en todo peligro, rezar siempre el Ave María.

La Dulce Doncella de Nazaret recibe con gozo este saludo, porque al oírlo reverdece el gozo que sintió cuando el Arcángel San Gabriel le anunció que iba a ser la Madre del Salvador…

Al oírlo todo el cielo se regocija, pero así también tiembla y huye el demonio al instante de nombrar el dulce nombre de María. Invocar a María es para el Hijo anuncio de gracia si es que la misma conviene para la salvación del alma.

Dios te Bendiga, Hoy, Mañana y Siempre.

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