Salmo 148

ALABANZA DEL DIOS CREADOR

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos.
Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.
Alabadlo, espacios celestes
y aguas que cuelgan en el cielo.
Alaben el nombre del Señor,
porque él lo mandó, y existieron.
Les dió consistencia perpetua
y una ley que no pasará.
Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar,
rayos, granizo, nieve y bruma,
viento huracanado que cumple sus
órdenes, montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros, fieras
y animales domésticos,
reptiles y pájaros que vuelan.
Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños,
alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra;
él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.

 

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Este salmo, invita a ambas partes del mundo, la militante  y la purgante, la 
que somos capaz de percibir a través de los sentidos, la que somos capaces de distinguir con facilidad la belleza que se nos ha reglado  y la impalpable, la que no tiene realidad física.

Lo mismo hizo el profeta Isaías, cuando dijo: 
“¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! (…), pues Dios ha consolado a su pueblo”
(Is 49, 13). Bendito seas Rey de Israel, nos has elegido y no defraudas, siempre tu prescencia acompaña y nos ayuda a elevarnos para nuestra crecimeinto eterno… Nuestro corazón se goza en Tí, abundantemente…

Al  unirnos a este inmenso coro, convirtiéndonos en portavoces claros de toda criatura y alabando a Dios en las dos dimensiones fundamentales de su misterio.  Nuestro corazón se goza en Tí, abundantemente…                             Por una parte, debemos adorar su grandeza trascendente, “porque sólo su nombre es sublime, su majestad está sobre el cielo y la tierra”

Por eso alazamos nuestras voces para decir :Nuestro corazón se goza en Tí, abundantemente…  

Sos el Dios cercano a sus criaturas y vienes especialmente en ayuda de tu pueblo: 
“Él aumenta el vigor de su pueblo,…su pueblo escogido” (v. 14), como afirma
también el salmista.

Toda es bella la Creación y cuán bello es el Amado!. Bendito seas por siempre Señor… a Tí sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Lluvia de Bendiciones para Tí.

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