DIOS UNO Y TRINO

Hoy Jesús quiere hacerse presente en cada corazón. a través de su Santo Espíritu y quiere garantizar la obra apostólica de cada uno de sus hijos. La presencia del Espíirtu de Jesús garantiza toda misión.                                                                                                           Nos necesita, necesita lo que somos y lo que tenemos, Él hará el resto.                                   Necesita de unos pocos peces y unos pocos panes para hacer el milagro. Perseveremos en cadena de oración para iluminar este proceso religioso.—

 

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RECORDEMOS SUS PRIMERAS PALBRAS

El nuevo Papa, Francisco I, concedió la indulgencia plenaria para todos los presentes a la plaza de San Pedro en Roma, en su primera aparición pública desde que fuera electo como el sucesor de San Pedro a la cabeza de Iglesia Católica.

El pontífice argentino se dirigió a los presentes en italiano, que maneja a la perfección, y les pidió en dos oportunidades que recen por él.

“Les agradezco mucho por recibirme de esta forma… antes que nada quisiera brindarle una oración para nuestro querido Benedicto XVI. Vamos a rezar, vamos a orar juntos por que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja”, señaló.

“Emprendamos este camino, obispo y pueblo. Empecemos este camino, obispo y pueblo, un camino de amor de hermandad, de confianza entre nosotros, siempre los unos por los otros. Oremos por todo el mundo para que exista una gran hermandad”, agregó.

El hasta esta mañana cardenal Bergoglio les deseó a los romanos “que éste camino que hoy comenzamos, en el que me ayudará el cardenal vicario aquí presente dé frutos para evangelización de esta bellísima ciudad”.

“Quisiera dar la bendición ahora, pero antes de que el obispo bendiga al pueblo, les pido que ustedes le den una plegaria al Señor, pidiendo una bendición para su hijo, la oración del pueblo para su hijo y en silencio, hagamos esta plegaria de ustedes por mí”.

“Les doy la bendición a ustedes y a todo el mundo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”, expresó.

Luego a través de leer un texto en latín, concedió la indulgencia plenaria, y tras ello recibió una ovación de los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

“Muchas gracias por cómo me han recibido, recen por mi y hasta pronto”, señaló y tras los aplausos despareció desde el balcón pontificio.

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