DAR, en el mundo, testimonio de la Resurrección

La Pasíon vivida y entregada por Jesús clama por la Resurrección… Puede parecernos repetitivo pero es importante insistir sobre el aspecto de la frase pasíon y resurrección, pues no pueden ni deben ser separadas. (Jn. 12, 20-33).

Una no puede existir sin la otra. Anulando la pasión en nuestra vida, anulamos por consecuencia la resurrección. No podemos elegir de la vida de Jesús lo que más nos guste. Como no puede existir el día sin la noche y por consiguiente cada noche clama por el nuevo día, así  la pasíon clama por la resurrección.

Así como tampoco se podría imaginar el lecho de un río sin sus márgenes, así tampoco se puede imaginar que existe un cristiano sin recorrer su pasión, para luego dar testimonio de su resurrección.

Es en la comunidad reunida en el nombre del Señor donde se desencadena el milagro de la Resurrección. Es que es precisamente alli asumiendo la pasíon, el sufrimiento y la muerte como un paso por el Mar Rojo (Ex.  14.  15-31; 15. 1-21).

moises y los israelitas cruzan el mar rojo

Este fue el camino del Señor: Pasión y Resurrección acontecen en nuestra comunidad reunida cuando se testimonia a Jesús de Nazareth resucitado en medio nuestro…

Esto acontece cuando comprendemos que continuar los pasos de Jesús es ir al encuentro de ser liberados de las ataduras, sabiendo y aceptando que toda liberacion es dolorosa.

Fue en el desierto donde Dios purificó el corazón del pueblo de Israel (Ex. 15. 22-27)

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Pasión , Muerte y Resurrección un recuerdo peligroso?  se interpela Alvez… y nos pregunta: Sabés que es un ” sambaqui”? y nos dice te lo voy a explicar. Sambaqui es una palabra de orígen tupi. Designa un depósito de cucharones  de restos de cocina, de objetos de culto, de restos mortales, dejados por pueblos indígenas que habitaron el litoral americano hace millares de años. Y gracias a la existencia de esos “sambaqui” el recuerdo de esa gente aunque pálido, llegó hasta nosotros.

Sin embargo, tanto para mi, como para ti, el recuedo de la existencia de ese pueblo no modificó para nada el modo de pensar y de vivir de cada uno. No nos volvemos más o menos sinceros, más o menos justos y fraternos. Entretanto ciertos recuerdos son diferentes y nos tocan más profundamente  que otros. Son recuerdos que permanecen vivos como brasas de un fuego que nunca muere, aunque encubierto por las cenizas del tiempo. De un momento a otro todo se puede incendiar de nuevo.

Veamos nuestra misma vida. Quién puede olvidar un amor que le llenó la vida de sentido? Quién puede olvidar que un día fue traicionado por un amigo?. No solo con relación a nuestra vida en particular. También con relación a la vida de todo un pueblo y de todos los pueblos. Existe algún pueblo que todavía no bebió del agua de la libertad en la sangre de sus mártires?. Y, qué pueblo explotado y oprimido no soñó con el día de la gran liberación?. Con el día de “la resurrección de sus muertos”(Os. 6-2). Qué pueblo no lloró y continúa llorando la memoria de sus hijos caídos en la lucha por la liberación de su gente?. Así sucede con aquel que cree en la resurrección: se siente llamado a testimoniar.

Y testimoniar es celebrar con el Resucitado y comulgar en él y con él:

*toda sangre derramada          *todo cuerpo crucificado               * todo rostro desfigurado,   *todo cerebro lavado,               *todo ser humano usado y manipulado ayer, hoy y mañana, bajo pretexto de la defensa d ela libertad, de la justicia, de la paz, del órden y de la ley o en nombre de la civilización cristiana.

Celebrar es dar testimonio de la resurrección y desenmascarar las artimanias y los artificios de la gran prostituta ( Apoc. 17, 1-18).                                                                            Es derribar a los poderossos de sus tronos ( Lc. 1,51). Es desenmascarar el mal, el egoísmo, la mentira, la injusticia. No solamente hablando sobre estas cosas, sino sobre todo viviendo radicalmente aquello que Jesús de Nazareth vivió e hizo. Es tener la firme certeza de que el Dios que resucitó a Jesucristo nos resucitará también a nosotros al “tercer día”.

Finalmente , ceer es testimoniar la resurrección, es celebrar anticipadamente nuestra vida en Dios, Señor de la historia y consolador de los vivos y de los muertos.

Funete: José Alves.

Y es fundamentalmente…

Proclamar la felíz y jubilosa noticia: hermosa

                              DIOS NO ABANDONA A LOS QUE CREEN EL ÉL !

 

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