Oh Dulce Infante!…

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¡Hazlo Tú, oh Dulce Infante…todo en mí!. Que yo me preste a tu acción interior,  pura y callada.

Hazlo Tú, oh Dulce Infante…todo en mí,  que aunque me cueste me dejaré labrar sin decir nada.

¡Hazlo Tú, oh Dulce Infante…todo en mí!  Que yo te sienta ser en mí, dirección y disciplina.

Hazlo Tú, oh Dulce Infante…todo en mí.  Que estoy sedienta de ser canal de tu virtud divina.

Estate Tú, oh Dulce Infante siempre conmigo… y dónde Tú vallas, oh Dulce Infante,             llévame en tu compañía…

Mi alma adormecerá tranquila, segura de que eres Tú, oh Dulce Infante quien la guarda.

Salmo 17.

Yo te amo, Señor mi fortaleza,
mi roca, mi baluarte, mi liberador.
Eres la peña en que me amparo,
mi escudo y mi fuerza, mi Salvador.

En el templo se escuchó mi voz,
clamé por Ti en mi angustia.
Extendiste tu mano y no caí,
tu poder del enemigo me libró.

Las olas de la muerte me envolvían,
me aguardaba la ruina,
pero el Señor venció.
Tu eres la luz que me ilumina,
quien abre mis caminos,
Tú eres mi Dios.

Cuando yo invoqué tu Nombre,
con mano poderosa,
me salvó tu Amor.
Son perfectos tus caminos,
tus manos me sostienen
Tú eres mi Rey.

Señor quiero contarte, algo que me está pasando, en medio de este silencio, una voz me está llamando.  Es una voz que me dice,que le diga a mis hermanos, con gozo y con alegría, poniendo mi canto en alto…

Vuelve a casa, hermano mío, vuelve a casa, que el Señor, con amor se alegrará y te abrazará, ya no pienses  en aquello que una vez te hizo alejar…pues saber arrepentirse, es querer hallar la paz.

Si yo sé que vos hermano no estás cerca de Jesús, te invito a tomar mi mano y marchemos tras su luz.  Canta conmigo esta letra,carga en tu espalda la cruz y el dolor de tus heridas es el camino a Jesús.

Vuelve a casa, hermano mío, vuelve a casa, que el Señor, con amor se alegrará y te abrazará, ya no pienses  en aquello que una vez te hizo alejar…pues saber arrepentirse, es querer hallar la paz.

Y ahora si todos unidos, nos ponemos a rezar, nos damos cuenta de lo mucho que tenemos que luchar, pregonando al mundo entero, convertíos más y más, regalando estas palabras por aquí y por allá.

Vuelve a casa, hermano mío, vuelve a casa, que el Señor, con amor se alegrará y te abrazará, ya no pienses  en aquello que una vez te hizo alejar…pues saber arrepentirse, es querer hallar la paz.

Lluvia de Bendiciones para Ti.

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